La investigación identificó que al menos tres grupos delictivos operaban en Bolivia y que estaban involucrados en el tráfico de partes de jaguar, incluida la llamada Banda de ‘’Putian’’, un grupo delictivo del crimen organizado procedente de la mafia china de Fujian.

Por RAI

A solicitud del Comité Nacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL), la Liga Internacional de la Tierra (ELI) llevó a cabo investigaciones encubiertas sobre la caza furtiva y el tráfico de jaguares en Bolivia. ELI investigó las redes criminales detrás de este comercio ilegal de vida silvestre desde 2018 hasta 2020 y reveló el modus operandi de los traficantes y sus métodos de transporte, rutas y puntos geográficos de interés.

Las investigaciones demostraron que la demanda de piezas de jaguar procede de Asia y que el comercio está dirigido generalmente por residentes chinos en Bolivia.

Para los hallazgos, fueron requeridos setenta y cinco fuentes de inteligencia en toda América Latina, entre los que se incluye a traficantes, para confirmar que los delincuentes operan las rutas establecidas y a veces sobornan a oficiales de policía de alto rango para que miren hacia otro lado.

La Liga Internacional de la Tierra (ELI) es un grupo que utiliza técnicas de recopilación de inteligencia, como los métodos empleadas por las agencias gubernamentales de espionaje para rastrear los delitos contra la vida silvestre.

De acuerdo con las conclusiones de ELI, los principales comerciantes de partes de jaguar en Bolivia suministran a los vendedores en China o tienen vínculos con mayoristas o almacenistas con sede en China. Los departamentos de Santa Cruz y Beni (con especial referencia a los municipios de Rurrenabaque, San Borja y Riberalta) son mencionados en el informe como los principales puntos de tráfico de jaguares en el país.

La demanda china

El desarrollo de la infraestructura y la afluencia de empresas chinas en los últimos años han impulsado indirectamente el aumento del tráfico de jaguares en Bolivia, tanto mediante la apertura de un territorio silvestre anteriormente inaccesible como mediante el suministro de nuevas fuentes de demanda de los consumidores.

Las investigaciones de ELI demostraron que el comercio de jaguares está dirigido por residentes chinos de América del Sur, que en su mayoría suministran a vendedores en China o tienen vínculos con mayoristas y almacenistas en China. Si bien los clientes son todos asiáticos, los habitantes de Bolivia suelen actuar como cazadores o realizar actividades de aprovisionamiento.

Los jaguares son cazados furtivamente por su carne, dientes, huesos y piel. Andrea Crosta, el cofundador de ELI dice: “Los chinos atribuyen el poder medicinal a las partes del jaguar y a menudo usan los colmillos de jaguar en las joyas para simbolizar el estatus social”. A nuestro equipo se le mostraron cientos de colmillos de jaguar a la venta. Nos explicaron que los colmillos más grandes se prefieren a los pequeños, debido a la necesidad de tallarlos”.

Las piezas de jaguar en China se hacen pasar por productos de tigre y se venden por sus reputadas propiedades medicinales. Los colmillos, que también se venden como dientes de tigre, valen hasta 10 veces su valor en Sudamérica, revela el informe.

‘Tigre americano’

Los jaguares sufren una doble amenaza: los colmillos y partes de jaguar son traficados per se, pero también como sustitutos de los colmillos del tigre asiático debido a su gran tamaño. De hecho, en China los jaguares son llamados ‘tigres americanos’. La menor disponibilidad de piezas de tigre en Asia, combinada con la creciente demanda en el este y sudeste asiático y el aumento de la presencia china en América Latina, puede haberse unido para crear una “tormenta perfecta”, lo que ha dado lugar al aumento del tráfico de piezas de jaguar a China.

El jaguar es el único miembro de la familia Panthera en América y es, con mucho, el felino más grande del continente. Los científicos estiman que quedan entre 130.000 y 208.000 jaguares en estado salvaje, concentrados en su mayoría en la cuenca del Amazonas. El jaguar está clasificado por la UICN como “casi amenazado”. Según los expertos locales, hoy en día se estima que hay entre 2.000 y 3.000 jaguares en estado salvaje en Bolivia.

Redes de delincuentes

La investigación del ELI encontró que redes sofisticadas están impulsando la obtención y el tráfico de partes de jaguar. Las personas identificadas por el ELI tienen sólidas redes transnacionales que les permiten contrabandear sin mayores problemas partes de jaguar, así como todo tipo de productos ilegales desde América del Sur a China. Los bienes son generalmente transportados por avión, con individuos que los llevan en piezas de equipaje o en sus cuerpos.

La investigación identificó al menos tres redes criminales que están involucradas en el tráfico de jaguares en Bolivia. Uno de ellos es un grupo denominado la ”Banda de Putián”, la que tendría un rol en el control de este contrabando. Este grupo delictivo sería una rama sudamericana procedente de la mafia china de ”Fujian”, que opera casinos clandestinos, lavado de dinero y el negocio de la cocaína en el país.

Las organizaciones criminales en Bolivia y otros países de América Latina están sobornando a la policía y eludiendo las restricciones aduaneras para pasar de contrabando partes de jaguares China, según demostró la investigación de ELI.

Según el reporte, los grupos delictivos en Bolivia se aprovechan de las debilidades de la legislación, la corrupción y los pocos controles que existen en las fronteras terrestres y los aeropuertos.

Aunque no se han incautado partes de jaguar en el país desde enero de 2019, es probable que las nuevas rutas de tráfico y metodologías estén jugando un papel importante, indica el reporte.

Puedes leer el reporte aquí

Foto de portada: cráneos de jaguar decomisados de manos de traficantes en el municipio de Santa Ana, Beni, en 2016. Créditos: Eduardo Franco Berton / archivo RAI

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