Por RAI

Según un nuevo estudio encargado por el Comité Nacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) de los Países Bajos, la caza furtiva y el tráfico de especies silvestres representan una grave amenaza para las especies únicas que habitan en los países amazónicos de Bolivia y Surinam. El reporte hace mención a que las especies más afectadas son los jaguares, aves y reptiles, tortugas marinas y una variedad de animales que se cazan para el consumo humano de carne de monte. El estudio afirma que este comercio ilegal está impulsado por el desarrollo de las obras de infraestructura.

“Hasta hace poco, se sabía muy poco sobre la caza furtiva y el tráfico de vida silvestre en Bolivia y Surinam”, dijo Liliana Jauregui representante de la UICN Holanda. “Este informe tuvo como objetivo llenar este vacío crítico. “Por primera vez, tenemos una evaluación que nos ayuda a comprender las amenazas y brinda pistas sobre cómo abordar el comercio ilegal”.

Marco Antonio Greminger de la Gobernación del Beni muestra una piel de jaguar decomisada por su institución en un operativo. Foto: Eduardo Franco Berton/ publicada en Mongabay Latam

El informe identifica la caza furtiva de jaguares, el comercio ilegal de mascotas y el comercio ilegal de carne de animales silvestres como cuestiones clave de delitos contra la vida silvestre para ambos países. En Surinam, la caza furtiva de huevos de tortuga marina, que se consideran un manjar, representa una amenaza para la especie.

Tráfico de jaguares

“La tendencia más preocupante que encontramos fue el aumento en el tráfico de partes de jaguar, en particular de colmillos”, dice Jauregui. Esto parece ser impulsado casi completamente por la demanda china, para procesar los dientes de jaguar, carne y huesos en medicina y joyería.

La publicación de la UICN describe que en Bolivia las incautaciones de partes de jaguar han demostrado un incremento significativo. El reporte hace mención a los productos de jaguar decomisados por la empresa de correos de Bolivia, Ecobol, entre 2014 y 2016, lapso en el que se descubrieron 300 productos de jaguar en 16 envíos, los que tenían como destino China. Catorce de estos envíos fueron realizados por ciudadanos chinos que trabajan en Bolivia.

La Red Ambiental de Información (RAI), en alianza con Mongabay Latam e InfoAmazonia, reportaron anteriormente en la investigación especial ‘’Un viaje al mercado negro del jaguar’’, realizada entre Bolivia, Perú y Brasil, que hasta la fecha las autoridades han decomisado un total de 684 colmillos de jaguar de manos de contrabandistas chinos. Todos ellos extraídos de los bosques de Bolivia. De esta cantidad, 119 fueron decomisados por autoridades de aduana en el aeropuerto de Beijing, en China. En la mayoría de casos, estos colmillos eran camuflados entre llaveros, collares, cajas de chocolate o de vino para eludir a las autoridades.

En Surinam, hay indicios de que ciudadanos chinos han estado comprando partes de jaguar desde el año 2003, afirma la UICN. Una situación que puede haber empeorado en 2018. Las investigaciones sugieren que una red de personas chinas está involucrada en el tráfico de partes de jaguar desde el interior a Paramaribo para su procesamiento, usando supermercados, joyerías y otras tiendas como portada. Las redes sociales como Facebook y WeChat son utilizadas luego para anunciar estos productos.

Un colmillo de jaguar con capucha de oro en una joyería de Surinam. Foto: L.A. / Red Ambiental de Información

La investigación de la RAI, con datos de una publicación científica de la organización Panthera, indicó que existen un aproximado de 12.845 jaguares en Bolivia, mientras que Surinam alberga una población estimada de 3.190 individuos.

Para Liliana Jauregui, ‘’aunque el tema del tráfico de jaguar está en el radar de algunas de las agencias gubernamentales clave, la capacidad es simplemente muy reducida’’. La representante de la UICN expresó que muy pocas autoridades están a cargo de la protección de la vida silvestre para la vasta extensión de áreas naturales con las que cuenta el país.

También, Jauregui hizo mención a reciente proceso penal que culminó con el encarcelamiento de dos contrabandistas chinos de partes de jaguar. ‘’Un reciente proceso exitoso trae esperanza. En noviembre de 2018, dos ciudadanos chinos fueron condenados a cuatro y tres años de prisión respectivamente, por el tráfico de 185 colmillos de jaguar’’.

Mira aquí el video de la UICN:

Cacería

Si bien el consumo de carne de animales silvestres está muy extendido en las zonas rurales de Bolivia y Surinam, toda vez que las comunidades indígenas están legalmente autorizadas para cazar animales silvestres para su propio consumo, la caza comercial está prohibida por las leyes de ambos países. Es así que el informe de la UICN, ofrece evidencia de que dicho comercio prevalece y ha surgido en respuesta a la nueva demanda de los trabajadores chinos asociados con los grandes proyectos de infraestructura que se están construyendo en la región los últimos años.

Una fuente del informe afirmó que es común que los chinos que trabajan en áreas rurales contraten a lugareños para que estos cacen animales silvestres, desde venados, pecaríes, tapires y monos hasta armadillos y serpientes.

En Surinam una preocupación es el comercio ilegal de huevos de tortuga marina, los que son destinados para el consumo humano. Entre 2008 y 2017, se identificaron seis casos, con una incautación de 39.748 huevos incautados. Un solo operativo decomisó 23.500 huevos encontrados en un bote en el río Marowijne cerca de su sitio de recolección, Galibi.

Carreteras

El reporte también hace mención a los desarrollos de infraestructura en Bolivia y Surinam, como uno de los factores claves que está impulsado la cacería furtiva de la vida silvestre. Esto debido a que los nuevos caminos abren el bosque y permiten el ingreso de los cazadores, además de la afluencia de trabajadores (a menudo ciudadanos chinos) en industrias de infraestructura y minería, quienes a menudo crean una nueva demanda de carne de monte.

En su informe, la UICN hace mención a la construcción de la carretera que dividirá el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). La cual, según la evidencia recopilada hasta la fecha por diferentes estudios, provocará un aumento de la caza y el tráfico de vida silvestre.

Entre las recomendaciones claves que vierte el informe, están en que se debe mejorar la aplicación de la legislación. También, menciona que las comunidades pueden jugar un papel clave en la prevención de la caza furtiva. ‘’Son los ojos y oídos en los territorios’’, indicó Jauregui.

Entre otro de los aspectos, la UICN expresó que se debe mejorar la colaboración efectiva entre las autoridades centrales, regionales y locales, así como la cooperación transfronteriza.

Finalmente, una mayor investigación podría ayudar a identificar los puntos críticos para la caza furtiva y el comercio de la vida silvestre. Sin embargo, ‘’los enfoques para abordar el problema deben desarrollarse con urgencia antes de que la región pierda algunas de sus especies más icónicas. El reloj está corriendo’’, finalizó Jauregui.

Foto de portada: Cazadores de jaguar / fotografía de redes sociales

Puedes leer aquí el reporte completo de la UICN:

https://www.iucn.nl/files/publicaties/an_assessment_of_wildlife_poaching_and_trafficking_in_bolivia_and_suriname.pdf

Comparte este artículo por: