Ecoturismo como alternativa para el manejo y conservación de especies

Por Hugo Santa Cruz 

El ecoturismo puede ser una alternativa para el manejo y la conservación de poblaciones de interés de especies clave en peligro de extinción en Bolivia.

El ecoturismo es una actividad esencial de carácter estratégico para la conservación de áreas protegidas en todo el mundo. Una de sus principales motivaciones, es la observación de fauna silvestre en su hábitat natural. El ecoturista por lo general, disfruta del avistamiento de especies “carismáticas”, tales como grandes depredadores, como también endémicas y/o raras.

Bolivia cuenta con alrededor de 135 áreas protegidas (nacionales, departamentales, municipales y privadas), con una superficie que cubre un 25% del territorio nacional aproximadamente y a pesar de los serios problemas ambientales que la mayor parte de estas áreas enfrentan, muchas aún conservan sitios con altas posibilidades para poder observar esta carismática fauna.

Tapir (Tapirus terrestris). Foto: Hugo Santa Cruz

Especies como el jaguar (Panthera onca), el , el bufeo (Inia boliviensis), la londra (Pteronura brasiliensis), el guanaco (Lama guanicoe), el cóndor (Vultur gryphus), la paraba barba azul (Ara glaucogularis), los flamencos (Phoenicoparrus sp.), la anaconda (Eunectes sp.) el caimán (Melanosuchus niger) y el dorado (Salminus brasiliensis) entre muchos otros, son atractivos potenciales para turistas de todo el mundo. Todas estas especies tienen varios patrones con diversas similitudes, como: el gran tamaño, el nivel que ocupan en la pirámide trófica y que todas ellas se encuentran en algún grado de peligro de extinción.

Si bien la superficie “protegida” (teóricamente) es relativamente alta en el país, las APs pierden cada vez más su conectividad, impidiendo el desplazamiento natural de las poblaciones (de especies en peligro) y su intercambio genético. Ante esta situación crítica, no solo para las especies nombradas, sino para un número muy elevado de poblaciones en la Era de la sexta extinción masiva del planeta, es imperante la creación y gestión de corredores biológicos que permitan migraciones saludables y un intercambio genético estable, entre poblaciones y demes, otorgando condiciones de reproducción exogámicas. Esto también será capaz de regular las natalidades y mortalidades e incrementar su potencial biótico y por ende equilibrar la población de especies clave.

A pesar de que las condiciones socioeconómicas actuales, exigen mayor utilización de recursos naturales, por lo que pensar en nuevas y más áreas protegidas se hace muy complicado, es posible replantear el uso de suelo de espacios no protegidos, entre las áreas que sí lo son, a modo de áreas de manejo integrado, que permitan un uso sostenible de los recursos. Esto podría permitir una mejor conectividad entre los parques y reservas, en diferentes ecosistemas y hábitats, obteniendo una distribución efectiva de la capacidad de carga de las distintas poblaciones.
En el país, alrededor del 70% de la superficie total del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, es de carácter nacional, por lo que hace falta también un mayor impulso para la creación de más áreas protegidas departamentales, municipales y privadas, entre las nacionales, sirviendo como puentes que contribuyen a la migración y conservación de las poblaciones.

Reserva de la biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas. Foto: Hugo Santa Cruz

Es importante también considerar que la conservación de especies, no solamente depende de la extensión del territorio, sino también de una estabilidad climática. Muchas especies vulnerables al cambio de temperatura, se ven obligados a desplazarse donde su naturaleza biológica se sienta en mejores condiciones de reproducción. En este sentido los corredores biológicos, grandes en dimensión, deben ser capaces de sostener diferentes tipos de climas y ecosistemas que permitan sobrevivir a estas especies vulnerables. Las APs de mayor superficie tienen menores tasas de extinción y permiten la existencia de una mayor heterogeneidad y dinámica entre las poblaciones.

Pero y… ¿a qué viene el ecoturismo a todo esto? Esta actividad, es considerada primordial para el sostenimiento de áreas protegidas, no solo por los beneficios socioeconómicos que conlleva a las comunidades indígenas y locales donde se desarrolla, sino que genera un efecto de sensibilización ambiental, en un público mucho mayor al que visita las APs, conllevando a un sentimiento de apropiación y apoyo social, en la protección de sitios clave, donde existen las especies que los ecoturistas quieren observar y además pagar por ello.

Establecer emprendimientos de ecoturismo exitosos, en cada una de las APs que tengan el potencial suficiente de avistar especies carismáticas en peligro de extinción, corroborará de gran manera la creación de corredores biológicos y la inclusión de unidades enteras del paisaje natural, con una amplia diversidad de nichos ecológicos, con capacidad de albergar mayores cantidades de distintas poblaciones.

De acuerdo a la geografía del país y considerando las APs y zonas con mayor potencial turístico (no solo por la calidad de su atractivo, sino también por las condiciones de infraestructura), se ponen de ejemplo los siguientes corredores biológicos:

CORREDOR 1 – Zona Andina
ANMI Apolobamba – Lago Titicaca – PN Sajama – Lago Poopo – Salar de Uyuni – Reserva Eduardo Avaroa
CORREDOR 2 – Amazonía, Valles Interandinos, Chiquitanía, Chaco y Pantanal (por la similitud de especies que albergan los ecosistemas)
PN Madidi – Reserva Biosférica Pilón Lajas – APM Pampas de Yacuma – TIPNIS – PN Carrasco – PN Amboró – Reserva de los Valles Cruceños – Reserva Frente Roja (ex) – San Miguelito Jaguar Conservation Ranch – Reserva Tucabaca – PN Santa Cruz La vieja – PN Kaa Iya – PN Otuquis
CORREDOR 3 – Amazonía norte
APM Ibare Mamoré – Reserva Itenez – Reserva Barba Azul – PN Noel Kempff – Reserva Ríos Blanco y Negro
Estos ejemplos de corredores se plantean en base a la geomorfología particular del país y a sus ecoregiones con mayor grado de interdependencia, de tal manera que se generen metapoblaciones saludables, en áreas dinámicas con una heterocigosis equilibrada y más apta para desarrollar patrones evolutivos, permitiendo la adaptación sistemática de las poblaciones.

Si las poblaciones se desarrollan aisladamente, como consecuencia de la fragmentación de los hábitats naturales por obras de infraestructura y desarrollo agropecuario, se ocasionará una inviabilidad del intercambio genético, originando pérdidas serias en la heterocigocis de las poblaciones.

Los corredores biológicos apoyados por el ecoturismo y otras actividades sostenibles, podrán generar resiliencia en las poblaciones, manteniendo la biodiversidad en el tiempo, beneficiando también a las futuras generaciones humanas.

El ecoturismo no pretende ser una solución definitiva a todas las afecciones ambientales, sino que es parte de un sistema integral de protección de APs y desarrollo regenerativo, que es capaz de generar un valor comercializable sostenible a los RRNN, otorgando a la vez beneficios socioeconómicos y servicios ambientales para el bienestar humano. Por ello debe ser tomado con la seriedad que le corresponde y la inversión que merece.

Foto de portada: Puma (Felis concolor) en el Parque Nacional y ANMI Kaa Iya / Hugo Santa Cruz

ACERCA DEL AUTOR

Hugo Santa Cruz, es naturalista y fotógrafo de Naturaleza. Se dedica al desarrollo del ecoturismo y la conservación de las áreas protegidas de Bolivia. Realiza safaris fotográficos en los mejores destinos de observación de fauna en su hábitat natural. Tiene experiencia de trabajo en una serie de ecosistemas, que van desde la alta montaña, hasta la Amazonia y el Pantanal.

Contacto: santacruzhugo@gmail.com

 

BIBLIOGRAFÍA
El estado de los bosques del mundo, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Roma 2014
Vides R., Criterios Biológicos y Ecológicos para el Manejo de Áreas Protegidas en el Contexto de los Nuevos Paradigmas de la Conservación de la Biodiversidad, Costa Rica 2003
Herzog S., Martinez R., Jorgensen P., Tiessen H.; Cambio Climático y Biodiversidad en los Andes Tropicales, 2012

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