Durante la época seca, cuando los ríos amazónicos dejan al descubierto sus playas de arena blanca, las petas de río (Podocnemis unifilis) inician su proceso de desove. Por las noches, justo cuando ocurre este ritual de vida, también se activa la caza ilegal y comienza la persecución. Esta práctica ha llevado a la especie a ser catalogada como Vulnerable tanto en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia.
Para revertir esta situación, desde 2023 el cuerpo de protección de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, en Pando, no solo ha intensificado los patrullajes de control, sino que también ha impulsado el “Programa de repoblamiento de la peta de río”, con el objetivo de garantizar la supervivencia de la especie. En 2024 se realizó la primera liberación de 2.500 crías y, en 2026, otras 2.500 fueron reintroducidas en el río Manuripi.

La iniciativa, respaldada por la carrera de Biología de la Universidad Amazónica de Pando y con apoyo estratégico de fundaciones y oenegés, va mucho más allá de la simple recolección de huevos y liberación de tortugas. Incluye varios componentes clave, explica Rolando Toyama, técnico de monitoreo de la reserva.
El primer componente es el monitoreo, que consiste en el seguimiento continuo de la especie. “Este año se recorrieron 283,3 kilómetros del río Manuripi, registrando alrededor de 589 individuos: 292 juveniles, 195 adultos y 102 crías. Estos datos nos permiten establecer tendencias poblacionales”, señala.
El segundo componente es el ambiental. Guardaparques recorren las comunidades ribereñas para sensibilizar a la población sobre la importancia de conservar una especie visiblemente disminuida.
En septiembre de 2025, el equipo de protección, junto a estudiantes de la Universidad Amazónica de Pando, conformó dos comisiones: una desde San Silvestre río arriba y otra hacia Lago Bai. La recolección de huevos en playas naturales se realizó utilizando maples y cajas de isopor, para trasladarlos minimizando el impacto. Posteriormente, los huevos fueron llevados a una playa artificial construida en el puesto de control San Silvestre, que permanece resguardada las 24 horas.

“El proceso de eclosión se controla cuidadosamente. Otro punto de trabajo está en Pozón, ubicado a 12 horas río abajo en motor fuera de borda, donde estudiantes navegaron día y noche para recolectar huevos. Se realizan operativos en la madrugada para sorprender a quienes incurren en actividades ilícitas”, detalla Toyama.
El periodo de incubación varía entre 74 y 78 días. Aunque la meta era recolectar 3.000 huevos, se alcanzaron 2.749. “La presión sobre la especie dificulta cumplir los objetivos”, reconoce.
De ese total, 2.526 lograron eclosionar, lo que representa un 92% de éxito. Sin embargo, los especialistas advierten que la especie es altamente sensible: el sexo de las crías depende de la temperatura durante la incubación. “Se requieren más estudios sobre los efectos del cambio climático en esta especie”, añade.

Con estos resultados, el equipo se muestra satisfecho y destaca el trabajo articulado entre instituciones para sostener un proyecto que ya muestra impactos positivos.
La Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi
La reserva abarca 747.000 hectáreas de bosque amazónico en buen estado de conservación. En su interior habitan 10 comunidades campesinas y existen 39 predios individuales. Todo este territorio es resguardado por apenas cinco guardaparques.
En Manuripi también se impulsa el aprovechamiento sostenible de productos del bosque. El 15,5% de la castaña orgánica de Pando proviene de esta área protegida y se comercializa en mercados nacionales e internacionales. Asimismo, se producen entre 140 y 150 toneladas de pulpa de asaí orgánico, y se avanza en el procesamiento de palma real, con 50 toneladas comprometidas.
Este modelo busca generar ingresos a partir del uso sostenible de los recursos naturales, en coherencia con la categoría de manejo del área protegida, que permite su aprovechamiento bajo control y vigilancia. En este contexto, el programa de repoblamiento de tortugas, impulsado desde 2023 por los agentes de conservación, se integra como una estrategia clave para recuperar las poblaciones de petas de río y proteger el equilibrio del ecosistema amazónico.
Imagen principal: 2024: primera liberación de petas en el río Manuripi por parte del “Programa de repoblamiento de la peta de río”. Foto: RAI Bolivia
