Por: Luis Alberto Guevara
La tranquilidad del valle de Río Chico, una de las principales despensas agrícolas de Sucre, está amenazada por los planes de explotación minera en el municipio de Poroma. Así lo consideran sus vecinos y la población de Sucre, quienes advierten sobre el grado de contaminación ambiental que podría generar está actividad.
Para los habitantes de la cuenca del Río Chico su sobrevivencia está en riesgo si en el municipio de Poroma se da pie a la explotación minera. También advierten que la seguridad alimentaria de la ciudad de Sucre estará en peligro porque esa zona es la que le provee hortalizas y frutas de manera permanente. Además, hay un expectante crecimiento de producción de pescado pacú e inversiones en el área recreativa, vinculadas al turismo.
Los vecinos de las comunidades de Poroma, que están en plena formación de cooperativas para convertirse en “agromineros”, tienen otra perspectiva. Argumentan que generarán empleos e ingresos económicos para el departamento, y que la explotación se hará respetando el medio ambiente porque “para eso hay normativa nacional”.
Antecedentes
La cuenca del Río Chico nace en el municipio de Poroma, donde, según la alcaldía de Poroma, hay vetas de minerales de plomo, zinc, plata y oro. El río atraviesa el municipio de Sucre y desemboca en el Río Grande, en el límite departamental con Cochabamba.
En su trayecto, alimenta cultivos de 30 comunidades que se dedican a la agricultura y, en la última década, ha atraído las inversiones privadas para recreación y el turismo, lo que se evidenció en la construcción de balnearios en las zonas cercanas al río.
La vida de las comunidades ribereñas de este valle transcurría con tranquilidad hasta que, en 2024, se encendieron las alarmas en la zona de Río Chico, Distrito 7, del municipio de Sucre, cuando se confirmó que la Gobernación de Chuquisaca había extendido licencias ambientales a las cooperativas mineras 2 de Agosto y Milluni Anfapampa para la explotación de minerales en el municipio de Poroma.
El 27 de diciembre de 2024, Río Chico bloqueó la carretera Sucre-Cochabamba y las expresiones de rechazo de los comunarios de esa zona se hicieron más evidentes. Rápidamente ganaron el apoyo de la ciudad de Sucre.
El 27 de enero de 2025, dirigentes de ambas cooperativas con el respaldo del asambleísta departamental Román Barrón, convocaron a una conferencia de prensa para manifestar que no desistirían de su intención de adentrarse en la actividad minera de plomo y zinc. Argumentaron que esa era una decisión apoyada por todo el municipio de Poroma.
En respuesta inmediata, dirigentes y comunarios del Distrito 7 ofrecieron otra conferencia de prensa expresando su rechazo a esa pretensión. Producto de esta posición, lograron que la Gobernación revirtiera la otorgación de las licencias ambientales.
Los cooperativistas mineros no se quedaron de brazos cruzados y con el apoyo de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) Chuquisaca, el 24 de marzo, protagonizaron una masiva marcha en la ciudad de Sucre para exigir que su derecho al trabajo se respete.
La reacción de Río Chico no se dejó esperar. Dos días más tarde, una masiva marcha de protesta salió a las calles de Sucre a decir que no permitirán la explotación minera en la cabecera de la cuenca del Río Chico que se encuentra en el municipio de Poroma.

La marcha coincidió con el desfile de los 401 años de fundación de la Universidad San Francisco (USFX) que, en un improvisado mitin de autoridades y dirigentes, brindó su respaldo pleno a los vecinos de Río Chico. Así, en poco tiempo, el movimiento de oposición a la actividad minera ganó el respaldo de la ciudad de Sucre.
Finalmente, el 17 de septiembre, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua rechazó un recurso jerárquico de las cooperativas que pretendía revertir la anulación de licencias ambientales expedidas por la Gobernación de Chuquisaca.
Con esta última medida, ¿se cerró toda posibilidad de explotación minera en Poroma?
No, todo apunta a que esto recién comienza y que una tensa calma mantiene en vilo a dos partes con posiciones contrapuestas.
Dustin Trevor Porter Hirsche, de origen canadiense y miembro de la comunidad de Tejahuasi, experto en medio ambiente y asesor en esta materia de la Central de Campesinos El Chaco, aclara que el conflicto no debe leerse como “Río Chico versus Poroma”. También hay sectores de Poroma preocupados por los riesgos ambientales.
Por ejemplo, la comunidad de Puca Puca fue la primera en manifestar su rechazo a una explotación minera previa. En 2016 advirtieron la explotación minera de una pequeña empresa llamada Bombori en el municipio de Poroma. Más adelante, se sumó toda la centralía de Cocurí al considerar que iban a ser los primeros afectados por la actividad minera en su propio municipio.
“Manifestaron su resistencia porque aquí viven de la agricultura, por ejemplo, la comunidad Los Álamos”, sostiene. “Aquí se produce en gran cantidad. Sacan más que en el Río Chico. Se trata de diez comunidades”, destaca Hirsche.
Desde 2016, año en el que esta pequeña empresa privada había abierto una bocamina y empezó con la explotación de minerales, nadie le había dado mucha relevancia. Solo hasta el 18 de abril de 2023, la Gobernación de Chuquisaca suspendió la explotación minera de la pequeña empresa en Poroma, precintando la bocamina por considerarla ilegal.

“Abrieron los ojos”
El alcalde de Poroma, Felipe Mamani, explica que las acciones de rechazo de la sociedad les han hecho “abrir los ojos”. Esto aún más reforzado: datos recientes revelan que el 85% de su territorio tiene potencialidad minera, según Mamani.
Por eso la anulación, en instancia departamental y ratificada a nivel nacional, de dos licencias ambientales y la clausura de la explotación minera privada Bombori, no dejaron inactivos a los promotores de la actividad.
Actualmente, hay siete cooperativas mineras que gestionan su personería jurídica, alentadas por algunos poromeños que trabajaron en minas en Potosí, por el intercambio de experiencias de grupos que viajaron a San Lucas, zona minera de Chuquisaca, a observar cómo se desarrollan las cooperativas y por el apoyo decidido de la Fedecomin Chuquisaca, detalla el presidente del Consejo de Administración de esta organización, Elio Esposo.
Mamani ratifica que su municipio está en plena constitución de cooperativas “agromineras”. Según el alcalde, dos cooperativas ya están constituidas y otras siete están en trámite, además de una actividad empresarial que, en conjunto, suman cerca de diez emprendimientos listos para iniciar operaciones.
El alcalde de Poroma advierte que su pretensión es aumentar el número de cooperativas una vez que empiecen a consolidarse las concesiones otorgadas por la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM).
Esta idea fue reforzada por Esposo, quien afirmó: “Los comunarios también podemos, los comunarios también tenemos derecho de poder formar nuestras cooperativas”.
Rechazo
El ejecutivo de la Central El Chacho, Esteban Solís, que representa a más de 8.000 personas de esta región atravesada por el Río Chico, expresa con contundencia la postura de los productores: “Nosotros estamos absolutamente en contra de la minería”.
Recuerda que la cuenca del Río Chico depende del agua limpia para la producción agrícola. Su actividad productiva es importante porque el valle aporta una proporción relevante de alimentos a la ciudad de Sucre. Entre ellos, frutas como mango, palta, chirimoya, papaya y hortalizas como tomate, coliflor, brócoli, remolacha, acelga y lechuga. La producción constante durante el año es posible gracias a la disponibilidad de agua de este río.
Solís destaca también que la zona se convirtió en un centro recreativo y turístico, con afluencia masiva de habitantes de Sucre los fines de semana y en feriados, lo que suma un valor económico y social que, según vecinos e inversores, estaría en riesgo si se permite la explotación minera.

Juan Reynaga, inversor recreacional y vecino de la zona sostiene que el rechazo a la actividad minera es sin “excepciones”. “Sin importar sus maneras de explotación, no tiene que haber nada de movimiento de tierras, absolutamente nada”, sentencia.
Reynaga afirma que no se trata de proteger las inversiones en centros recreacionales. “La gente va por la fruta, por la verdura que se produce allá, por el pescado. Entonces, la afectación no es solo a un gremio, es a todo, absolutamente a todo”, advirtió al dimensionar el alcance real del problema y el porqué de su rechazo a esta actividad extractiva.
Temores
El principal temor que tienen los pobladores de la cuenca del Río Chico, y la misma gente de la ciudad de Sucre, es la contaminación. Hirsche asegura que, si se autoriza la actividad minera en Poroma, el efecto contaminante es inminente.
Más que por el mismo hecho de la actividad minera, el temor radica en las dudas que deja la propuesta de explotación minera presentada por las cooperativas Milluni y 2 de Agosto. En particular, el manejo de residuos, la ubicación de los depósitos a cielo abierto y la ausencia de garantías financieras claras para el cierre y el monitoreo ambiental.

Según Hirsche, la propuesta de las cooperativas de instalar los depósitos de minerales a cielo abierto a 30 metros de la bocamina, implica un riesgo, ya que los metales pesados pueden ser arrastrados por lluvias hacia las quebradas, debido a que la zona de explotación está en medio de estas formaciones topográficas.
El experto observa además que la explotación de minerales en seco generará un movimiento de tierra y minerales, entre ellos la pirita (un mineral altamente contaminante frecuentemente asociado a yacimientos de plomo, zinc y plata). Cuando la pirita queda expuesta al aire y al agua se oxida y genera aguas ácidas; esas aguas facilitan que metales pesados, como plomo, zinc y plata, se disuelvan y sean arrastrados hacia quebradas y ríos.
Otro factor que alarma a los comunarios tiene que ver con la propuesta de mitigación ambiental al momento de cerrar la mina. Los cooperativistas se comprometen a reintroducir todas las colas y deshechos a las entrañas de la tierra, pero en su plan de acción no detallan cómo se financiarán esas medidas, tal cual sucede con otros ítems.
Hirsche afirma que el plan de explotación no está debidamente justificado y que se incluyeron elementos que “faltan a la verdad” y “dejan dudas”. Por ejemplo, aseguran que no hay aguas subterráneas en la zona cuando eso es imposible. “Están mintiendo”, dice.
¿Cómo sustenta su afirmación? Hirsche pone de ejemplo el río Cainacas, afluente del río Chico, que en tiempo de estiaje tiene un caudal promedio de 60 litros por segundo y esto se debe al aporte de vertientes de la zona que los alimentan con sus aguas.
Justificación económica
Además de los riesgos ambientales, el experto también plantea objeciones económicas a esta actividad basadas en las regalías que actualmente recibe el departamento por la explotación minera en el municipio de San Lucas.
Según su lectura “la minería no aporta importantes regalías a Chuquisaca, tan solo el 0,6% del valor de la producción minera”, y sostiene que gran parte del valor económico se queda en los ingenios de procesamiento. Estima que el 4,4%, del 5% que corresponde a regalías mineras por ley, se queda en Potosí debido a que este departamento concentra la infraestructura para el procesamiento de minerales complejos. “Potosí está ganando siete veces más que Chuquisaca”, concluye.
En los planes de explotación minera presentados por las dos cooperativas en cuestión, proyectan una extracción de 100 toneladas de minerales por mes, calculan que entre ambas generarán 2.400 toneladas al año. Esta cantidad generará Bs 30.000 de regalía departamental que se distribuirá de la siguiente manera: 85% para el departamento y 15% (Bs 4.500) para el municipio, según el cálculo de Hirsche.
Hirsche afirma que estas cifras “echan por tierra” el argumento de que el municipio de Poroma se beneficiará con nuevos ingresos económicos.
Por su parte el alcalde de Poroma insiste: “Nosotros vamos a ayudar y también las regalías van a entrar al municipio, pero siempre cuidando nuestro medio ambiente”.
Los cooperativistas mineros hacen un llamado a la gente de Río Chico y Sucre para “entendernos”, porque, según argumenta Esposo, si en Poroma hay producción minera “todos ganamos”. “Si el agro produce, el minero come, y si el minero genera plata, todo está en movimiento. Gana el transportista, gana el micrero, gana el refresquero, gana el que vende comida”, justifica su visión económica de la actividad minera.
Esposo afirma que, con la explotación minera, el departamento ganará en regalías mineras, algo que ayudaría a salir de la crisis económica. Menciona que en 2024 las regalías mineras alcanzaron Bs 22 millones para Chuquisaca.
En el plano social, dice que en el corto y mediano plazo se generarán fuentes de empleo para que los jóvenes y adultos no tengan que migrar a otros departamentos o países, como Chile, por ejemplo. “Es por fuentes de trabajo, porque hasta el momento no hemos tenido una política de poder de generar empleos”, concluye Esposo.
Respuesta a la contaminación
El presidente de la Fedecomin Chuquisaca pide no adelantarse a los acontecimientos de la contaminación. “Hay que hablar con pruebas”, afirma. Además, señala que si hubiera este daño “ahí está la Gobernación, ahí está su Alcaldía”.
Argumenta que hay normas que protegen al medio ambiente y esa “normativa hay que cumplir al cien por cien (…) tiene que ser un trabajo responsable, amigo del medio ambiente. Por eso mismo estamos socializando primero”.
“Yo creo que hay que optar de manera positiva, porque tan solamente no es criticar y criticar”, añade Esposo.
Se abren a estudios
Esposo, se mostró abierto a que se hagan los estudios de calidad de agua, previos al inicio de la actividad minera, para contar con parámetros que permitan controlar eventuales impactos ambientales. “Tenemos que hablar con números”, subraya.
El presidente de Fedecomin Chuquisaca pertenece al municipio de San Lucas, donde la actividad minera cooperativista emplea a más de 4.000 obreros, según la Gobernación de Chuquisaca. Reconoce que en esa zona “nosotros un poco también nos hemos equivocado (…) y nos enteramos que hay que hacer estos estudios”.
Estudio sociológico
La carrera de Sociología de la Universidad San Francisco Xavier realizó un estudio sobre los efectos que podría causar una contaminación minera en la cuenca de Río Chico.
Andrés Delgadillo, docente de la carrera y miembro del equipo investigador, sostiene que la vida comunitaria en el Distrito 7 de Sucre está estrechamente ligada al Río Chico, y que la contaminación minera podría desintegrar por completo el tejido social de la zona.
Explica que el río representa mucho más que una fuente de recursos. “Lo que los ancla socialmente a permanecer en esos territorios es el río. En pocas palabras, lo que le da vida al Distrito 7, y a los productores, es ese río”, señala.
“Si la contaminación minera sucediera, las personas no tendrían ningún elemento que las cohesione y terminarían migrando”, dice Delgadillo.
Resistencia digital
Las movilizaciones contra la explotación minera, que comenzaron en diciembre de 2024, se replicaron en redes sociales y se manifestaron como lo que el sociólogo Zygmunt Bauman denomina “resistencias líquidas”; es decir, formas de acción social flexibles y fluidas en la era digital.
El estudio señala que los pobladores descubrieron que “la denuncia en redes sociales es también efectiva y que se puede hacer en acciones colectivas, popularmente llamadas bloqueos, marchas y otros”, afirma el docente universitario.
Destaca que esta movilización digital ocurre de manera orgánica. “Muchos no saben utilizar (las plataformas de redes sociales) o hacer un TikTok”, pero a pesar de las limitaciones técnicas, sus mensajes viralizaron las denuncias. Algunos videos superaron las 100 mil visualizaciones, sin contar con cuentas masivas en seguidores, ni estrategias de comunicación planificadas.
Según Delgadillo, esta movilización demuestra que “la conciencia medioambiental está muy presente en los comunarios, en sus reuniones, en sus congresos”.
Seguirá el conflicto
Las movilizaciones de ambas partes, llevan al docente universitario a concluir que el conflicto está lejos de resolverse. En Poroma persisten posiciones favorables a la minería por su potencial económico; en Río Chico y en Sucre, en cambio, prima la convicción de que primero debe garantizarse la protección del medio ambiente.
Este reportaje es una alianza periodística entre la Red Ambiental de Información – RAI y Correo del Sur
Imagen principal: marcha de las comunidades del distrito 7 en defensa de la cuenca del Río Chico. Foto: Luis Alberto Guevara.
