Por Eduardo Franco Berton (RAI) / Mongabay Latam

Especialistas indican que taladores y cazadores ilegales podrían ingresar fácilmente al lugar. En un punto la carretera pasará a 800 metros del Área Natural de Manejo Integrado (ANMI), sostiene el responsable de medio ambiente de la Dirección del Amboró

Bolivia: proyecto de carretera cerca de área protegida Amboró preocupa a expertos
  • Entre las preocupaciones de los consultados está el incremento de asentamientos humanos, que podrían ocasionar un cambio en el uso del suelo que tienen asignado por ley los bosques del área de amortiguamiento.
  • Estudios indican que el Amboró contribuye al aporte que hace la cuenca media del Río Piraí al acuífero subterráneo de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 189 millones de metros cúbicos de agua.
 Me encuentro en una expedición por una de las selvas más biodiversas de Bolivia. Realizo una caminata de 10 kilómetros desde el campamento de los guardaparques hasta una caída de agua cristalina llamada Macuñucú. En el trayecto recorro serpenteados y accidentados senderos bajo la sombra de añejos y gigantescos árboles de Mara (Swietenia macrophylla) –algunos de los últimos que quedan aquí– de 50 metros de altura, con decenas de guacamayos militares (Ara militaris) chillando sobre ellos. Coloridos insectos revolotean encima de unos musgos, y gusanos de aspecto extraño se arrastran por encima de hongos color naranja.

Luego de 10 kilómetros de caminata llegamos a la caída de agua Macuñucú. Foto: Eduardo Franco Berton

El asfalto, en su búsqueda de conectar a las personas, podría poner en peligro los bosques del área de amortiguamiento y facilitar actividades ilegales al interior del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Amboró, según un grupo de expertos ambientales.

El Parque Nacional y ANMI Amboró es una de las áreas protegidas nacionales que tiene Bolivia. Fue creado el año 1973, cuenta con 637 600 hectáreas y está ubicado al oeste del departamento de Santa Cruz, en la faja subandina de la cordillera Oriental de los Andes. De la totalidad de este territorio, 442 500 hectáreas son parte de la categoría parque, que según el Reglamento General de Áreas Protegidas tiene por objeto la protección estricta y permanente de ecosistemas. El resto pertenecen al ANMI o área de amortiguamiento, en donde se debe compatibilizar la conservación de la biodiversidad con el desarrollo sostenible de la población local.

Para el ornitólogo británico Robin Clarke, uno de los impulsores de la ampliación del Amboró en 1984 junto al reconocido naturalista boliviano Noel Kempff Mercado (+), esta reserva es una obra maestra ecológica, que alberga 802 especies de aves. Esto equivale a cerca del 60 % de las que existen en Bolivia según el Plan de Manejo del área. Algunas de ellas se encuentran en peligro, como la pava copete de piedra (Pauxi unicornis) que es el ícono del área y forma parte del logo de los uniformes de los guardaparques.

Estudios del investigador botánico estadounidense Michael Nee, PhD. especializado en flora tropical, quien es curador del jardín botánico de Nueva York, indican que este es uno de los parques con mayor diversidad botánica en el mundo y que la lista de plantas vasculares asciende a las 3000 especies, entre las que se encuentran llamativos helechos gigantes, y también, una diversidad de flora correlacionada con esta gran diversidad de vegetación, donde es posible encontrar numerosas especies de orquídeas.

En los últimos años, la noticia sobre el proyecto carretero Santa Cruz – Las Cruces – Buena Vista que abarcará 98 kilómetros para unir las poblaciones de estos lugares y bordeará el Amboró, ha generado preocupación en los defensores y guardianes de esta emblemática área protegida boliviana.

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) en Santa Cruz ha declarado que este proyecto ayudará a desahogar el tráfico pesado de carga que ingresa al país procedente de Argentina y Paraguay, y  aliviará la saturación vehicular en el área metropolitana de Santa Cruz, Warnes, Montero y Portachuelo.

El director de la ABC Santa Cruz, Adhemar Rocabado, develó que la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina efectuará un financiamiento de US$ 100 millones para la construcción de la vía, de un total de unos US$ 180 millones que se necesitarán.

Rocabado indicó que el proyecto ha sido declarado de necesidad urgente debido a que los alcances de esta obra trascenderán en lo económico, social, turístico y productivo, toda vez que se prevé habilitar 500 000 hectáreas agrícolas en el área de influencia de la vía.

Amboró, refugio de biodiversidad

Sigo recorriendo el parque ante el deleite natural que experimentan mis ojos. Un precario y resbaladizo sendero lleno de piedras y desniveles ocasiona que dos miembros de nuestro equipo sufran accidentes. Una torcedura de tobillo y una muñeca fracturada les impiden continuar, y nos vemos obligados a dividir el grupo en dos. Y es que las carreteras propias de la selva no son cosa simple de transitar.

El Amboró se encuentra en las faldas de los Andes Tropicales. En una zona conocida como el Codo de los Andes, ya que es el lugar donde la cordillera occidental cambia de rumbo en dirección sur, dando nacimiento a un relieve montañoso y peculiares formaciones rocosas con valles y cañones profundos que conforman singulares serranías subandinas, refugio natural de la biodiversidad.

El mono araña (Ateles chamek) es una de las especies más frecuentes de monos que pueden ser vistos en el Amboró. Foto: Eduardo Franco Berton

En el área habitan 136 especies de mamíferos. La mayoría de las especies representativas de la Amazonía se encuentran aquí, como capibaras, pecaríes, tapires, y varias especies de monos, como los aulladores, capuchinos; y felinos como el jaguar (Panthera onca), cuyas huellas frescas nos encontramos por los caminos de esta selva.

El Amboró también es hogar de 97 especies de anfibios, 150 de peces y 127 de reptiles. Durante nuestro recorrido nos topamos con una de las más temidas: la emblemática cascabel puga (Lachesis muta) de más de dos metros de longitud. La serpiente se encuentra a escasos centímetros de la senda, al pasar cerca de ella esta se encorva y suspende de manera amenazante. Detrás de mí llega Federico Barrón, uno de los guardaparques que nos acompaña, a quien ante mi advertencia se le paraliza el cuerpo y comienza a sudar frío. Luego en un instante y sin decir nada sale corriendo hacia un costado del bosque.

“¡Estas víboras siempre andan en par!”, exclama.

En el trayecto nos encontramos con esta cascabel puga (Lachesis muta) a un costado del sendero, como un tipo de guardiana del camino. Foto: Eduardo Franco Berton

Amboró: agua para más de 1,6 millones de personas

La importancia del Amboró no solo se limita a su increíble biodiversidad. También a su riqueza hídrica, que es vital para el millón 665 000 habitantes que tiene la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El Estudio de Evaluación del Manejo Integral de la Cuenca del Río Piraí e Identificación de Servicios Ambientales Hídricos (2006), elaborado por el hidrólogo Juan Carlos Sauma para la Fundación Natura Bolivia, establece que los bosques del Parque Amboró brindan un servicio ambiental hídrico de importancia para Santa Cruz, puesto que son una de las principales fuentes de recarga hídrica de los acuíferos subterráneos de los cuales se abastece la ciudad.

Esto se debe a la cercanía que tiene el área con la cuenca media y alta del río Piraí, y a las características geológicas de sus suelos y vegetación, que favorecen la infiltración del agua proveniente de las vertientes y arroyos que nacen dentro del parque. Estas características biogeográficas le permiten al Amboró funcionar como una gran fábrica natural de agua en calidad y cantidad para la población de Santa Cruz de la Sierra.

Según varios estudios, el Amboró es considerado como una fábrica natural de agua para la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Foto: Eduardo Franco Berton

Por su parte, estudios elaborados por la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) el año 2009 indican que el conjunto de ríos y arroyos de la cuenca media del Río Piraí aportan con 189 millones de metros cúbicos de agua anuales al acuífero profundo de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, volumen que corresponde al 74 % del total de la recarga de este acuífero. Esto gracias, entre otros factores, al rol que desempeñan las serranías y bosques del Amboró, señala el estudio.

Riesgos de la carretera

Actualmente el Parque Amboró sufre por la tala ilegal, principalmente del árbol de Mara, llevado a cabo por mafias que ingresan con armas de fuego por la noche, burlando la vigilancia de los guardaparques, cargando motosierras con las que comienzan a desangrar estos centenarios árboles en apenas minutos. Estas personas son conocidas localmente como los “piratas de la madera”.

Un árbol de mara (Swietenia macrophylla) se yergue sobre uno de los senderos del Parque Amboró. Los piratas de la madera, a punta de motosierra, desangran estos legendarios árboles en apenas unos minutos. Foto: Eduardo Franco Berton

Román Vitrón es un ingeniero ambiental que fue responsable de medio ambiente de la Alcaldía de San Carlos, uno de los municipios cuya jurisdicción está dentro del Amboró. Vitrón acompañó varios operativos de decomiso de madera dentro del parque. Él piensa que la construcción de la carretera facilitará el ingreso de los piratas de madera, incrementando la extracción ilegal.

Según Vitrón, por un árbol gigantesco de mara, los piratas de la madera pueden obtener una ganancia de hasta 1000 dólares, el equivalente a casi 7000 bolivianos. Esto dependiendo del porte del árbol.

“Estas mafias son parecidas al narcotráfico, hay jefes que viven de eso y mandan gente a hacer la extracción, que son los que van a talar los árboles, y estos jefes les pagan por ese ilícito”, comenta.

Otro de los riesgos de la carretera será el de nuevos asentamientos humanos y la deforestación cerca del Amboró. “El cambio de uso de suelo es lo que más nos preocupa. El Plan de Uso de Suelo (PLUS) establece el uso que se le debe dar a los bosques del ANMI Amboró”, comenta Jorge Landívar Cabruja, quien es el director de la Dirección del Parque Nacional y ANMI Amboró.

El PLUS es un instrumento de planificación y desarrollo que tiene la finalidad de conocer el uso del suelo que se le debe dar a los diferentes espacios geográficos del departamento de Santa Cruz. Es así, que los bosques del ANMI, según el PLUS, se encuentran en la categoría de Tierras de Uso Restringido con clasificación AS-P 1 Agrosilvopastoril y Protección. Esta clasificación, entre otros aspectos, prohíbe el desmonte y quemas, exige la conservación de suelos, protección de bosques, y permite el aprovechamiento de los recursos naturales pero de manera integral y sostenible con la conservación. Para Landívar es clave respetar este instrumento para conservar las fábricas de agua de Santa Cruz.

Hay un punto donde la carretera pasará apenas a 800 metros del ANMI, antes de la comunidad Guaitú, esto es muy complicado para nosotros”, me dice Richard Ribera, quien es el responsable de medio ambiente de la Dirección del Amboró.

Ribera teme que debido a la cercanía que tendrá la carretera con el área protegida, existirá un interés en otras personas en adquirir nuevas tierras por la zona, y las comunidades locales se interesarán en vender sus tierras, ocasionando así mayores asentamientos humanos. “Al existir más personas asentadas habrá también un incremento de la deforestación. Esto afectará los suelos, las cuencas de los ríos, y terminará afectando las fuentes naturales de agua que nacen en el Amboró y son importantes para Santa Cruz de la Sierra”, asevera. Los asentamientos que describe Ribera, podrían darse en el área de amortiguamiento o el ANMI del Amboró, en donde actualmente ya habitan algunas comunidades locales legalmente establecidas, las que están obligadas según las normativas, a realizar un uso sostenible del bosque.

Según datos del plan de manejo del área elaborado el 2013, el 19 % de la superficie del ANMI (equivalente a 34 604 hectáreas) se encuentran en estado de conservación críticoy el 2 % (equivalente a 4417 hectáreas) en estado muy crítico. Este documento afirma que la flora y fauna de estos porcentajes de territorio están alteradas o muy alteradas, con relictos pequeños de bosques y ausencia de mamíferos grandes o avistamientos esporádicos.

Las características geológicas de los suelos y vegetación del Amboró favorecen la infiltración del agua proveniente de las vertientes y arroyos que nacen dentro del parque. Esto le permite alimentar el acuífero subterráneo del cual se abastece la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Foto: Eduardo Franco Berton

Ribera reclama que las autoridades públicas de la Gobernación de Santa Cruz y el Gobierno Central no hayan hecho conocer a la Dirección del Parque Amboró sobre la construcción de esta carretera. También opina que se debió dar a conocer el proyecto a las plataformas ambientales existentes, por la delicadeza del tema.

Para Damián Rumiz, experto en vida silvestre y editor científico en la Fundación Simón Patiño, esta obra traerá consigo una colonización espontánea y el Amboró va a tener mayor ingreso para la cacería ilegal de fauna silvestre. “Los mayores mamíferos desde los grandes felinos como jaguar, pumas y ocelotes, los armadillos grandes, los monos maneches, martín, chanchos, taitetúes, troperos, venados y huasos, que aún hay por la zona, se verán afectados si se siguen reduciendo los fragmentos de bosque”, indica.

“A la vez que se piensan construir este tipo de obras, debería incrementarse también el presupuesto para guardaparques o para el mismo Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP)”, añade Rumiz.

Actualmente el Amboró sufre por las incursiones frecuentes de los cazadores ilegales, quienes sin ningún escrúpulo matan diferentes animales silvestres con el fin de satisfacer menús –de manera ilícita– de algunos restaurantes en la zona norte, en los municipios de Buena Vista, San Carlos y Yapacaní, en donde se vende de manera abierta al público carne de monte procedente de la cacería de jochis, tatús y otros animales. Actividad prohibida, según el artículo 110 de la Ley del Medio Ambiente N° 1333 y los decretos de veda N° 22641 y el N° 25458.

Así también, los servicios de Inteligencia de la Fuerza de Tarea Conjunta y la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) detectaron en septiembre de 2016  más de 500 hectáreas de plantaciones de coca ilegal en la jurisdicción del parque Amboró, según afirmó el viceministro de defensa social, Felipe Cáceres.

Román Vitrón indica a Mongabay Latam que la carretera podría ocasionar la ampliación de los cultivos de coca ilegal, debido a la facilidad de ingreso por la vía, de personas que se dedican a esta actividad, un tema que hasta ahora las autoridades en Bolivia no pueden controlar, manifestó.

Opiniones divididas

La construcción de la obra tiene enfrentadas las opiniones de los pobladores de Buena Vista y Santa Cruz. Hay un sector que la apoya y otro que considera que traerá impactos negativos.

Una de esas preocupaciones la dio a conocer a Mongabay Latam la Gerente General de la Cooperativa de Agua de Buena Vista, Carmen Escudero: “Nuestras fuentes de agua están en los bosques, de allí extraemos el recurso hídrico para distribuir a más de 10 000 personas del municipio de Buena Vista”, comenta preocupada, al momento de explicar que los bosques del Amboró y los del Área Protegida Municipal Curichi Cuajo (que se encuentra por la zona), recargan los acuíferos subterráneos de donde se abastece la población local.

Riachuelo Macuñucú, dentro del Parque Nacional Amboró. Foto: Eduardo Franco Berton

Escudero indica que existen poblaciones que están presionando a las autoridades locales para que se construya la obra.

Una protesta tuvo lugar en el mes de febrero, en donde pobladores de más de 10 comunidades de los municipios de Buena Vista y Porongo, involucradas en el proyecto protagonizaron una marcha para exigir la construcción de la obra.

Uno de los comunarios a favor es Hugo Rojas, responsable de turismo de la comunidad Villa Amboró, que se encuentra dentro del ANMI del área protegida. “En nuestra comunidad estamos apoyando al 100 % la construcción de la carretera“, indica a Mongabay Latam.

Caída de agua Maravilla, próxima a la comunidad Villa Amboró. Foto: Eduardo Franco Berton

Rojas manifiesta que la carretera les traerá beneficios en cuestión del transporte de sus productos agrícolas, ya que con el camino de tierra actual demoran bastante en salir cuando llueve, y esto les genera perjuicios. Cuando se le consulta sobre los impactos negativos que podría tener hacia el Amboró, afirma que si bien existe el riesgo de que los piratas de la madera accedan con mayor facilidad al área, las comunidades se organizarán para cuidarla. “Debemos organizarnos, para que nos convirtamos todos en guardianes del parque, porque de lo contrario los piratas pueden ingresar de noche y entonces ahí puede ser un impacto“.

Por su parte, Teófilo Mamani habitante de la comunidad Espejitos, una de las que está exigiendo la carretera, afirma que los miembros de este lugar han lanzado un voto resolutivo dándole plazo o ultimátum a la Gobernación de Santa Cruz para que inicie la construcción de la obra, caso contrario iniciarán medidas de presión como bloqueos. “No creo que la carretera traiga ningún impacto negativo hacia el parque Amboró”, manifiesta.

La Gobernación de Santa Cruz ha indicado que prevé aportar US$ 70 millones para la construcción de la obra, y cree que la carretera aliviará el tráfico pesado de carga y aportará eficiencia a la logística de exportación de urea y banana. Esta vía cruzará los municipios de Porongo, Terebinto y Buena Vista, atravesando las localidades de Las Conchas, Santa Fe de Amboró, Espejitos y Guaitú.

En una entrevista a la prensa, el secretario de Obras Públicas y Ordenamiento Territorial de la Gobernación de Santa Cruz, Carlos Hugo Sosa, dijo que el proyecto cuenta con licencia ambiental actualizada y que la obra no tendrá daños ecológicos, además que se ejecutará sobre la red vial caminera de tierras existente.

Eliana Torrico, abogada especialista en medio ambiente y representante del Colectivo Árbol, un movimiento ciudadano en contra de la tala de árboles, considera que los asentamientos humanos ilegales que generará la carretera son una preocupación. “Seamos conscientes de que eso no se puede controlar, todas las carreteras de Bolivia son el claro ejemplo de que luego vienen los asentamientos humanos no planificados“, manifiesta.

Las vías de la selva, a diferencia de las rutas con asfalto, no son cosa fácil de transitar. Foto: Eduardo Franco Berton

Mongabay Latam se contactó con el Ministerio de Medio Ambiente y los responsables del Sistema Nacional de Información Ambiental (SNIA), quienes indicaron que esta obra es de categoría 2, de cuatro preestablecidas en el artículo 15 del Reglamento para la Prevención y Control Ambiental, de la Ley del Medio Ambiente N°1333.  Según la normativa, estos niveles buscan identificar y predecir los impactos ambientales que puedan ocasionar los diferentes proyectos, obras o actividades sobre el medio ambiente, y se aplican de mayor impacto (1) a menor impacto (4). De esa manera, la norma expresa que el nivel de categoría 2 se otorga a los proyectos que puedan ocasionar un impacto o efecto sobre algunos de los atributos del ecosistema.

Se intentó acceder al Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) desde la plataforma pública del SNIA para conocer a detalle las consecuencias de la implementación de esta obra, su grado de afectación hacia el área protegida Amboró y las medidas que se han previsto en el EEIA para evitar o mitigar impactos. Pero los funcionarios del SNIA indicaron que el documento no se encuentra disponible al público, lo que se pudo corroborar al revisar su plataforma virtual de información.

Enrique Villarroel, responsable de medio ambiente y desarrollo productivo de la Alcaldía de Buena Vista, indica: “Yo no sé por qué los pobladores de Santa Cruz no se preocupan más al respecto, los acuíferos que alimentan la ciudad nacen aquí, es una preocupación tremenda, si el gobierno central tiene planificado hacer la obra, lo va a hacer, porque no hay otra fuerza mayor que pueda impedírselo”, exclamó.

Es un nuevo día. Desde la comunidad Villa Amboró en el municipio de Buena Vista, inicio mi última caminata hasta el mirador del majestuoso cerro Amboró. Subo desde los 400 hasta los 900 metros de altura. Una vez allí, observo en la cumbre flamear una diminuta bandera boliviana colocada hace varios años por un grupo de expedicionarios locales. A la distancia, una tormenta se aproxima y va cubriendo poco a poco con un velo de agua el místico y natural paisaje que tengo en frente. Mientras, un arcoíris se dibuja encima de un océano verde de bosque. El Amboró comienza a fabricar agua nuevamente.

Foto de portada: Parque Nacional Amboró / Eduardo Franco Berton

Fuente: Mongabay

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